El 15 de agosto la Iglesia celebra con alegría la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, y en Canarias vivimos también con especial cariño las Fiestas en honor a Nuestra Señora de Candelaria, Patrona del archipiélago.
María, la mujer que acogió con fe la Palabra de Dios y llevó en su seno a su Hijo, es elevada al cielo en cuerpo y alma. Junto al Padre y al Hijo, María participa ya plenamente de la gloria que Dios prepara para quienes le aman. Ella es para nosotros un signo de esperanza: nos recuerda que la vida no termina en la muerte, sino que estamos llamados a la plenitud de la vida eterna.
La Virgen de Candelaria, tan profundamente arraigada en el corazón de Canarias, nos reúne como pueblo creyente. Ante su imagen ponemos nuestras familias, nuestras comunidades, nuestros enfermos, nuestros mayores, nuestros jóvenes y todas las personas que viven momentos de dificultad. María nos enseña a confiar en Dios, incluso cuando no comprendemos sus caminos.
Que estas fiestas no sean solamente una expresión de tradición y devoción, sino una verdadera ocasión para renovar nuestra fe, fortalecer nuestra fraternidad y acercarnos más a Jesucristo, el Hijo que María nos señala.
En este día solemne elevemos nuestra mirada hacia María, que está junto al Padre y al Hijo, y pidámosle que siga caminando con nosotros. Nuestra Señora de Candelaria, Patrona de Canarias, ruega por nosotros y por nuestras islas.
P. Daniel