ESCUCHAMOS A JESÚS

Nehemías 8, 2-4ª.5-6.8-10 | 1a Corintios 12, 12-30 | Lucas 1, 1-4; 4,14-21

Jesús pasa la mayor parte de su vida en Nazaret, sin llamar la atención. Lo llamamos vida oculta de Jesús en Nazaret. Merece la pena leer todo el capítulo segundo del evangelio de san Lucas para tener una idea de la vida de Jesús en Nazareth.

 Jesús vuelve a Nazareth

Del bautismo en el Jordán, Jesús se había retirado al desierto. En el bautismo había experimentado algo muy especial. San Lucas lo explicaría diciendo que era la experiencia del Espíritu, que le impulsó al desierto y de aquí el mismo Espíritu le impulsó a volver a Nazareth: “Vino a Nazareth, donde se había criado”.

 “Según su costumbre”

“Según su costumbre”, el sábado (nuestro Domingo) Jesús acudió a la sinagoga (nuestra iglesia, para entendernos). Jesús parecía el mismo de siempre. En Nazareth se conocían todos y Jesús no daba señales de haber cambiado. Como uno de tantos, se levanta a hacer la lectura (como hacemos nosotros para hacer las lecturas en la misa).

 “Le entregaron el libro”

Y le dieron el libro de lectura. Resultó que ese día el libro a leer era el del profeta Isaías. Jesús no se inventó la lectura. Ni anduvo de una parte para otra buscando la que más le gustase. Sencillamente, leyó estas palabras de Isaías, en el libro abierto: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido, me ha enviado a anunciar…” Y todos pusieron los ojos en él y afinaron los oídos Y Jesús siguió leyendo: “A los pobres la Buena Nueva, a los cautivos la liberación, a los ciegos la vista, a los oprimidos la libertad…”. Siempre una buena noticia.

 “La buena noticia”

No es fácil precisar lo que significa Buena noticia o Buena nueva. Vayan estas dos atrevidas explicaciones, sin darles ni quitarles una palabra mía. ¡Todos tenemos derecho a equivocarnos!

–       “La Buena noticia es curar a los que tienen destrozado el corazón”.

–       “La Buena Noticia es que para Dios todo es al revés: los de arriba tienen que ponerse a servir: los de abajo son los más queridos. Dios no es patrimonio de ricos o poderosos: ni siquiera es poder: Dios es alimento, luz, liberación”.

Para la semana: ¿Qué está siendo para ti, para vosotras/os, la persona y el evangelio de Jesús?