JESÚS RESUCITADO, BUEN PASTOR

Hechos 13, 14.43-52 | Apocalipsis 7, 9.14b-17 | Juan 10, 27-30

Aunque Jesús fuera conocido como hijo de carpintero, Jesús, como cualquier judío, conocía el campo y el mar. Pastores y pescadores le eran familiares. Y Jesús se valía de ellos para transmitir su evangelio.

El domingo pasado encontrábamos a Jesús instruyendo a los apóstoles, particularmente a Pedro, con referencias pastoriles. Recordamos que le dijo Jesús a Pedro: “apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas”.

“No sois de mis ovejas”

El buen pastor conoce a sus ovejas. Es algo muy natural. Y no tiene reparo en confesar que no todas las ovejas están en su redil. Las ha puesto una marca que las distinga de las que no son de su redil. Con pesar, seguramente, pero al mismo tiempo con aplomo, Jesús les dice a la cara a muchos judíos de su tiempo (extensivo a muchos no judíos y de otros tiempos, seguramente también los nuestros entre otros): “No sois de mis ovejas”. Palabras duras para un cristiano.

Tres palabras: escuchar, conocer, seguir

Jesús no se esconde. Es valiente. No sólo desenmascara a quienes le persiguen con saña. Conoce también a quienes están de su lado, a quienes quieren formar un mundo nuevo, el mundo en el que se movía Jesús y nos movemos nosotros.

Tres notas distinguen a sus discípulos (sus ovejas) de siempre: escuchan a Jesús (“escuchan mi voz”: mi palabra, mi vida), conoce Jesús a esas ovejas (“las conozco”. Habrá quien tenga que oír decir de Jesús: “En verdad os digo que no os conozco”, Mateo 25,12), siguen a Jesús (“ellas me siguen”: “El que me siga no caminará en tinieblas”, Juan 8, 12).

“Yo soy el buen pastor” (Juan 10,11).

En la medida en que estas tres prerrogativas tienen lugar, Jesús se atreve a decir: “Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas” (Juan 10,11), “en verdes praderas nos hace recostar” (hermoso Salmo 22, que lleva como título: El buen pastor), que ora y canta con frecuencia en la liturgia cristiana).

Para la semana: recitar -y si puede ser cantar– varias veces en la semana el Salmo 22 -a veces, según ediciones, es el 23).