Para vivir bien la misa

Antes de entrar en la Iglesia
Vete preparando, te vas a encontrar con el Señor y con un grupo de personas que comparten tu misma fe; vas a escuchar a Jesús que hoy quiere decirte algo; qué necesidad tengo más urgente para presentarle y cuáles son los motivos para darle gracias.

Procura llegar antes de empezar la misa y colócate lo más cerca del altar.
Al Señor le gusta que nos acerquemos a él, la dispersión no es buena. Llegar con tiempo a misa es síntoma de interés, igual que cuando cogemos el avión o la guagua, nos interesa no perder el viaje; la misa es un viaje apasionante con el Señor, no te lo pierdas.

Únete al canto, a los textos, gestos y posturas.
Cantando y rezando juntos nos enriquecemos todos, “todos unidos formando un solo cuerpo” dice la canción, conviene arrimar el hombro en los gestos y posturas de la comunidad, es una manera también de celebrar la fe de la Iglesia.

Atento a las lecturas y a la predicación del sacerdote.
Si las homilías te resultan aburridas, no pasa nada, lo importante es que prestes atención porque seguro que Jesús te quiere decir algo a través del sacerdote, sea quien sea. Dios dice grandes cosas en las pobres palabras del sacerdote.

Dale gracias a Dios después de la comunión.
Aprovecha ese momento de silencio para agradecer a Dios todo el bien que te está haciendo. Es un momento de calidad, para que vivas una semana con sentido desde de tu vida.

Un pequeño compromiso.
La misión comienza cuando acaba la Misa. Los mismos avisos que se dicen al final pueden servirte de compromiso, participando de la vida parroquial.

Ángel F. Mellado