Hay indicios más que probables y parece que se confirma esa corriente de fondo que hace que mucha gente esté volviendo a la fe o, al menos, acercándose a ella con interés. He aquí algunos ejemplos:
-Francia experimenta un aumento histórico en la conversión de jóvenes al catolicismo, con más de 21.300 bautizos de adultos y adolescentes en esta Pascua de 2026. Los jóvenes de 18 a 25 años y adolescentes lideran este fenómeno, atraídos por la espiritualidad, carismáticos y peregrinaciones.
-En la presentación del último disco de Rosalía, por ejemplo, varios artistas debatieron sobre la influencia de la espiritualidad y los valores cristianos en la cultura pop. Este movimiento se interpreta como un signo de cambio social y también como una respuesta existencial ante el individualismo y el vacío moderno.
-En la diócesis de Getafe 48 adultos recibieron el Bautismo en la Vigilia Pascual, un 40% más que en 2025.
-Y lo más reciente: el astronauta Víctor Glover, desde la nave Orión, habla de Cristo y del mandamiento del amor: “Cristo dijo, al responder cuál era el mandamiento más grande, que era amar a Dios con todo lo que eres. Y Él, siendo también un gran maestro, dijo que el segundo es semejante a este: amar a tu prójimo como a ti mismo».
Se nota que hay un vacío que solo Dios puede llenar. Qué verdad lo que dice San Agustín: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Es evidente que este tímido resurgir de una primavera de la Iglesia es obra del Espíritu, más que de nuestro plan pastoral.
Ángel Fernández Mellado