El lema de este año, «Un solo Espíritu, una sola esperanza», es de la carta de San Pablo a los Efesios: “Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como han sido llamados a una sola esperanza de su llamamiento” (Ef 4,4). Esta frase subraya la llamada a la comunión entre los cristianos, reflejando que la unidad no es sólo un ideal, sino una realidad de fe y esperanza compartida por las diversas confesiones cristianas.
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos ofrece la oportunidad de recordar, revivir y animar la “dimensión ecuménica de nuestra fe”. El “promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos” fue “uno de los principales propósitos del Concilio Ecuménico Vaticano II” (Restauración de la Unidad, 1).
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, en la que los cristianos nos reunimos para pedirle al Señor el don de la unidad, es una de las expresiones del “ecumenismo espiritual” que implica la «conversión de corazón y santidad de vida» y las «oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos», y es «el alma de todo el movimiento ecuménico» (Restauración de la Unidad, 8).
Esta Semana de Oración, que va del 18 al 25 de enero, es el momento perfecto para que los cristianos reconozcan que las divisiones entre nuestras iglesias y confesiones no pueden separarse de las divisiones de la familia humana. Orar juntos por la unidad de los cristia-nos nos permite reflexionar sobre lo que nos une y comprometernos a afrontar la opresión y división que se dan en la Humanidad.