“Comienzo del año litúrgico”

El domingo 22 de noviembre, con la fiesta de Cristo Rey, finaliza este año litúrgico. Cuando hablamos del Año Litúrgico nos referimos a unos tiempos en los que la Iglesia nos invita a reflexionar y a vivir los misterios de la vida de Cristo, desde el nacimiento hasta su muerte.

Inauguramos un nuevo año formado por distintos tiempos: comienza por el Adviento, luego viene la Navidad, Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, segundo tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.

En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se coloca ornamentos de diferentes colores: Blanco significa alegría y pureza, se utiliza en el tiempo de Navidad y de Pascua. Verde significa esperanza, se utiliza en el tiempo ordinario. Morado significa luto y penitencia, se usa en Adviento, Cuaresma y Semana Santa. Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio, se utiliza en las fiestas de los santos mártires y en Pentecostés.

Los tiempos fuertes son el Adviento y la Cuaresma. Durante el Adviento, Navidad y Epifanía se revive la espera gozosa del Mesías en la Encarnación. Hay una preparación para la venida del Señor al final de los tiempos: “Vino, viene y volverá”.

En la Cuaresma, se revive la marcha de Israel por el desierto y la subida de Jesús a Jerusalén. Se vive el
misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo.

En el Tiempo Pascual se vive la Pascua, Ascensión y Pentecostés en 50 días. Se celebra el gran domingo: “Ha muerto, vive, ¡Ven Señor Jesús! Sigue el tiempo ordinario, que termina con la fiesta de
Cristo Rey.

Ángel F. Mellado