Gracias, cristiano.

A ti amigo/a, que eres cristiano, y que llevas durante todo este curso parroquial trabajando por tu parroquia, te quiero dar las gracias por tu labor desinteresada. Ya sé que la gente no entiende que “no te paguen un pequeño sueldo” por tu trabajo en la parroquia. Ya sé que te confunden como un “trabajador” y que dicen: “Para eso te pagan” “Si está ahí es que le gusta, que se aguante…” A esta altura, estoy se-guro de que estás convencido de que hay cosas que no se hacen por dinero, sino por llamada, no se hacen como ejercicio de prácticas, sino como responsabilidad de creyente. A veces pienso que el milagro mayor es que lo de Jesús siga adelante mirándome a mí y a unos cuantos como yo… ¡La tarea que le dejamos para Él solito” (¡Sí, hay excepciones! Hay gente que es `como Dios´, es decir, muy de Dios. Dios está muy en ellos. Son un cielo).

Bueno, por todas estas cosas y por todas las que seguro que se me olvidan quiero darte GRACIAS. Te sigo esperando. En nombre de Jesús, Gracias, cristiano.

A ti cristiano/a además de darte siempre las gracias por todo el bien que estás ha-ciendo en la parroquia, quiero seguir animándote a continuar esta obra que nos ha encomendado el Arquitecto de este edificio, que es la iglesia, y tomando el lema de este año con motivo de los 75 años de la parroquia: “Sigamos construyendo esta iglesia de bien en mejor”, inspirado en el texto de Santa Teresa, “ahora comenzamos y procuremos comenzar siempre de bien en mejor”.

Ángel F. Mellado