ROMEROS A SANTIAGO DE COMPOSTELA

Hechos 4, 33; 5,12.33;12.2 | 2 Corintios 4, 7-15 | Mateo 20, 20-28

Celebramos hoy en España la solemnidad del Apóstol Santiago, patrono de España. La liturgia, de vez en cuando, rompe el hilo conductor de los domingos para encontrarse con determinados seres queridos, que son protectores, que unen a muchos lugares que, por una razón o por otra, se sientan a la misma mesa para dar gracias a Dios y pedir su protección. Hoy lo hace con el Apóstol Santiago, patrono de España.

Romeros a Santiago

 Hoy todos los españoles somos pequeños y agradecidos romeros. No todos hemos peregrinado a Santiago de Compostela, ni le hemos dado el abrazo de rigor al Santo. Pero podemos peregrinar de otra manera, sobre todo en tiempos de pandemia, que nos recluye en casa, uniéndonos a los peregrinos que caminan por nuestros campos y ciudades en dirección a Santiago de Compostela y entran en la catedral por el sublime Pórtico de la gloria. Son muchos, y muchos vienen de lejos y solitarios o en pequeños grupos caminan con fe apostólica. Y cuando se encuentran con quienes no peregrinan, pero se acuerdan de Santiago, oyen que alguien (¡la Iglesia!) le saluda emocionado con esta hermosa “canción”:

“Al celebrar tu memoria”

“Al celebrar tu memoria, / santo Apóstol peregrino, / guíanos por el camino / al Pórtico de la gloria”.

No es distracción pensar en el Pórtico de la gloria. Lo hemos visto muchas veces. Ahora está bellamente restaurado. Los medios de comunicación nos lo meten por los ojos a quienes no tenemos la gracia de verlo en presencia. Belleza y oración se unen. Y hasta ansiedad. Vale para una hermosa meditación.

“Llévale, romerico”

Quienes estamos a la vera de esos caminos, envidiosos de no poder seguirlos a pie y andando, tenemos que contentarnos, con un abrazo virtual, pero no desvirtuado. Envidiosos –con una envidia sana- susurramos o cantamos a quienes caminan:

“Llévale, romerico, / llévale a Santiago, / llévale romerico, / llévale un abrazo”. Y en el abrazo van los mejores deseos y las necesidades más acuciantes. Sabe el peregrino virtual que Santiago le espera también a él, quizá un poco nostálgico de no poder abrazar también él a quienes espera y que no se olvidará de quienes a él se acercan.

Es un hermoso ritornelo.

“Ven, Santiago, con nosotros”

Y el peregrino, también el peregrino virtual, invita al Apóstol con estas o parecidas palabras: “Ven, Santiago, con nosotros, / que tu bordón es un báculo, / el cayado del pastor / para guiar el rebaño. ¡Santo apóstol peregrino, llévanos tú de la mano / para ir contigo hasta Cristo, / Santiago el Mayor, Santiago!”.