«SED MISERICORDIOSOS… DAD Y SE OS DARÁ»

1 Samuel 26, 2.7-9.12-13.22-23 | 1a Corintios 15, 45-49 | Lucas 6, 27-38

 

Jesús se presentaba ante los hombres con pocas palabras. Sus discursos no eran largos. A veces parecen largos, pero no es verdad. Basta hacer una prueba: buscar una parábola u otra forma de comunicación con las multitudes que le esperaban, le oían, etc. Era breve. Las palabras de Jesús en este domingo es una prueba. Tocaba “temas” muy diversos. Y siempre vitales, que alumbraban situaciones cotidianas o al menos frecuentes, internas y externas, pero siempre vitales. Hoy tenemos un claro ejemplo. Jesús habla a quienes le escuchan de una problemática que afecta a las relaciones interpersonales, de unos con otros.

Relaciones internas:

Parecería que las relaciones con los demás son solamente relaciones externas: que se ven, se oyen. No es así. El hombre -y la mujer- tienen también un lenguaje interior que los demás no sospechan. Los podemos tener muy cerca, pero trabajan a niveles que no son perceptibles por los sentidos. Las relaciones interiores no se ven. Incluso se disimulan. Y precisamente porque están escondidas y nadie las ve, cada uno debe tener más cuidado de ellas.

Relaciones externas:

Son las relaciones perceptibles por los sentidos. Las percibimos más fácilmente -no digo más frecuentemente- y su presencia exterior nos lleva, con frecuencia, a tener más cuidado con ellas, para que los demás no puedan hacer juicios malos de nosotros. Disimulamos. A veces incluso somos hipócritas y tratamos de engañar: que nos tengan por buenos, por amigos, por generosos, por…

Dos principios evangélicos:

Si leemos -y meditamos, aunque solo sea un poco- las palabras de Jesús caeremos en la cuenta de que sus palabras abarcan muchas dimensiones de nuestra vida. Seguramente unas de esas palabras -auténticos dichos- llamarán más la atención que otras. Quizá cada persona se siente más cercana -o más alejada- de unas que de otras. Es normal: cada uno pone el oído o abre el corazón a distintas palabras o actitudes.

En el título hemos puesto dos principios:

–       “Sed misericordiosos…”.

–       “Dad y se os dará”.

No quiere esto decir que son los más importantes para cualquier oyente de Jesús. Puede haberlos más importantes, más llamativos, más necesitados, más actuales, etc. No importa. Y seguramente, estos irán llamando a los otros.

Para la semana: Elige dos o tres expresiones de Jesús de las proclamadas en el evangelio de hoy, y examínate de ellas.